La Real Academia de Ciencias de España (RAC) ha puesto en marcha la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Global, un nuevo órgano destinado a reforzar la respuesta científica frente al cambio climático y la crisis ambiental.
La Comisión está integrada por doce académicos, bajo la presidencia del ecólogo José Manuel Moreno, y tiene como misión contribuir a la preservación del planeta y al bienestar de la sociedad. Según su documento fundacional, su creación responde a la necesidad de fortalecer el papel de la Academia ante la magnitud y complejidad de la crisis climática, que exige un enfoque interdisciplinar apoyado en el mejor conocimiento científico disponible.
El nuevo órgano se apoyará en la experiencia de académicos de distintas áreas para analizar las causas y los impactos de los cambios ambientales y proponer medidas de adaptación y mitigación así como de transformación hacia la sostenibilidad. Entre sus funciones se incluyen la elaboración de informes y declaraciones que sirvan de base para la formulación de políticas públicas sustentadas en la evidencia científica.
Además de su proyección externa, la Comisión tendrá también una mirada interna, con el objetivo de impulsar buenas prácticas dentro de la propia Academia. En este marco, la RAC aspira a contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de los compromisos nacionales e internacionales asociados, reduciendo su propia huella ambiental y reforzando su papel como referente científico.
“El mundo vive inmerso en una crisis ambiental sin precedentes, consecuencia directa de la alteración humana del planeta”, señala el texto fundacional de la Comisión. El documento advierte de que el calentamiento global y los cambios en la atmósfera, los océanos, las aguas continentales y la superficie terrestre están alterando los ecosistemas, provocando la desaparición de especies y afectando de forma directa a la calidad de vida y a los medios de subsistencia de millones de personas.
Con esta iniciativa, la RAC se alinea con otras instituciones europeas que ya cuentan con estructuras similares dedicadas al medio ambiente y al cambio climático, como las Academias de Ciencias de Suecia, Italia y Francia, así como la Royal Society de Londres.