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El desastre de Valencia revela fallos en la gestión y alerta sobre el impacto del cambio climático en las danas

RAC Académicos
Publicado por RAC el 29 de octubre de 2025

El análisis de la DANA de Valencia del 2024, que ha presentado este miércoles la RAC, apunta que el cambio climático está alterando los patrones atmosféricos y complicando la predicción de fenómenos extremos. 

Aunque los modelos meteorológicos han mejorado su precisión y permiten prever danas con varios días de antelación, las limitaciones a pequeña escala siguen siendo notables. Pequeñas variaciones en la atmósfera pueden modificar drásticamente los impactos, lo que hace imprescindible la interpretación experta y una vigilancia continua. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) emitió avisos con antelación, pero la alerta temprana no llegó a tiempo a la población, lo que multiplicó las consecuencias del desastre.

El informe señala graves deficiencias en la gestión de la emergencia. Muchos responsables carecían de formación técnica y desconocían las herramientas de alerta disponibles. Los expertos reclaman profesionalizar la dirección de emergencias y asegurar que las decisiones operativas se basen en criterios científicos, no políticos. Ejemplos como la erupción del volcán de La Palma en 2021 demuestran que contar con comités científicos asesores mejora la respuesta ante crisis complejas.

La comunicación con la ciudadanía se perfila como otro punto crítico. El exceso de información técnica y la falta de claridad en los mensajes dificultan la comprensión del riesgo. Los especialistas insisten en simplificar el lenguaje, usar probabilidades en lugar de términos técnicos y fomentar una cultura del riesgo desde la escuela. “Es mejor alertar pronto y errar que no hacerlo”, recuerdan los informes.

El desastre también ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar la planificación urbana y territorial. Se pide suspender proyectos urbanísticos en zonas inundables y garantizar que los compradores sean informados del riesgo antes de adquirir una vivienda. Asimismo, se aboga por restaurar las riberas con vegetación autóctona, que actúa como defensa natural frente a las crecidas, y desterrar la idea de los “cauces limpios”, que en realidad agravan la erosión y aceleran el flujo del agua.

Los expertos proponen reforzar la red de observación hidrológica y utilizar inteligencia artificial para mejorar la precisión de los pronósticos. También plantean desarrollar un plan nacional de alerta por inundaciones basado no solo en la lluvia, sino en la probabilidad real de inundación.

El estudio concluye que la ciencia cumplió su papel durante la DANA de 2024, pero la gestión y la comunicación fallaron. Las lecciones son claras: mejorar la coordinación entre instituciones, profesionalizar la gestión del riesgo y transformar la información científica en acción rápida y comprensible. Solo así podrá evitarse que la próxima DANA vuelva a convertirse en tragedia.