La presidenta de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España (RAC), Ana Crespo, ha participado en el conversatorio inaugural de la tercera edición de ÍNSULA, el festival de divulgación científica que se celebra esta semana en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria coorganizado por esta institución y la plataforma independiente de divulgación científica The Conversation.
Las jornadas dedicadas al Cielo, la Tierra y el Océano se celebra esta semana en el Gabinete Literario con la participación de una veintena de investigadores y expertos, además de actividades especialmente dirigidas a los centros escolares y alumnos de Secundaria
En un ameno diálogo con Lorena Sánchez, editora de Ciencia de The Conversation, la bióloga tinerfeña y primera mujer que preside la Academia desde su fundación en 1847, reivindicó la cultura del esfuerzo y compartió reflexiones sobre su experiencia al frente de la institución que preside. “Con un nivel de desarrollo tecnológico tan complejo, hay que tomar decisiones asesoradas; hay que responder cuando te lo piden los poderes públicos, pero también hay que opinar cuando no te lo piden”, afirmó la científica.
En este contexto, Crespo reconoció que ser nombrada máxima responsable de la RAC, “fue una enorme satisfacción y un enorme compromiso, sobre todo porque las mujeres tenemos que dar ahora el do de pecho porque estamos metidas en un proceso de reequilibrar las competencias en la sociedad”. “Hombres y mujeres tenemos unas diferentes perspectivas y habilidades y tenemos que hacer un esfuerzo para que la sociedad nos aproveche lo mejor posible”, dijo la presidenta de la Academia, quien valoró la importancia de “actuar como referente para las niñas”.
En cuanto a su experiencia como científica, Ana Crespo, se califica así misma como “bióloga de organismos: mi objetivo es entender el conjunto y las relaciones, mientras que para otros es entender el fenómeno en sus reacciones básicas; pero lo único sin lo otro no tiene sentido”. Su fascinación por los líquenes la ha llevado a viajar por innumerables países en busca de estos organismos simbióticos, a los que define como “hongos que, para poder vivir del sol y del aire, se asocian con un alga tan profundamente y de manera irreversible, que forman parte de un mismo cuerpo”. Tal y como explicó la experta, los líquenes funcionan como marcadores bioclimáticos: “Viven del aire y de la humedad; cuando no hay humedad, se duermen, pero no se pudren; cuando el aire está limpio, el liquen vive bien, pero cuando lleva disuelto contaminante, son extraordinariamente sensibles, porque solo viven de eso. Cuanta más superficie expuesta, más sensibles son a la contaminación”.
Tanta es la atracción de Ana Crespo por estos organismos que, si fuera de viaje a Marte, se llevaría “aguja e hilo para tejer y relajarme, y también una orchilla, un liquen de una belleza extraordinaria que hay aquí en Canarias y que produce unos tintes espléndidos”. “No creo que haya líquenes en Marte, pero han resistido a salir de la atmósfera terrestre”, contó.
Inauguración de ÍNSULA
Con el conversatorio inaugural de Ana Crespo arrancó el festival ÍNSULA, organizado por el Gabinete Literario en el marco de sus actividades encaminadas a impulsar la divulgación científica, tal y como explicó su presidente, Juan José Benítez de Lugo y Massieu. “Por eso tenemos este gran proyecto, a través del cual estaremos tres días ahondando en la ciencia, junto con The Conversation España”, cuyo director general, Rafael Serralde, agradeció el acogimiento de esta tercera edición: “Eventos como ÍNSULA proyectan un fenómeno imparable en un país que parecía alérgico a la divulgación de la ciencia, pero cada vez hay más personas que tienen capacidad de fascinarnos con sus historias. Lo vemos cada día en The Conversation, somos testigos privilegiados de los que saben y los que quieren saber y cada vez son más lo que quieren saber porque la información veraz contribuye a hacernos mejores ciudadanos”, afirmó.