El profesor Emilio Chuvieco, catedrático de Geografía de la Universidad de Alcalá y experto en teledetección y ética ambiental, ha pronunciado este miércoles su discurso de toma de posesión en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España (RAC) bajo el título “Observación de la Tierra y Cambio Global: ¿qué sabemos y cómo respondemos?”. En él, propuso una reflexión profunda sobre cómo unir el conocimiento científico con la responsabilidad moral para afrontar la crisis ambiental planetaria.
Chuvieco destacó que la tecnología satelital ha revolucionado la forma de estudiar el cambio global, al ofrecer información precisa sobre variables esenciales como las emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de hielo polar, la deforestación o los incendios forestales. Estos avances permiten conocer con gran detalle las tendencias y causas de la alteración climática. Sin embargo, advirtió, “la ciencia informa, pero no transforma”: entender el problema no implica necesariamente actuar para resolverlo.
El nuevo académico sostuvo que, si el origen del deterioro ambiental es humano, las soluciones también deben tener en el ser humano su punto de partida. Por ello, defendió un enfoque holístico que conecte ciencia, valores y emociones, y que fomente una transformación ética y cultural que complemente a los avances tecnológicos. “Necesitamos pasar del conocimiento a la conciencia”, afirmó, recordando que los científicos son ante todo ciudadanos con la obligación de actuar de forma coherente con los valores que promueven.
Chuvieco citó al escritor Miguel Delibes, quien en 1975 reclamaba “ensanchar la conciencia moral universal” para preservar la integridad del ser humano y de la naturaleza. Esa conciencia, dijo, debe reflejarse en decisiones personales y hábitos cotidianos, no solo en grandes políticas. En este sentido, invitó a la comunidad científica a servir de ejemplo y escaparate de soluciones, mostrando que es posible compatibilizar la investigación con estilos de vida más sostenibles.
El discurso concluyó con un mensaje esperanzador: aunque revertir los procesos globales no está solo en manos de los ciudadanos ni de los científicos, sí lo está el compromiso diario con prácticas responsables que reflejen el conocimiento adquirido. La observación de la Tierra desde el espacio, añadió, nos ofrece una visión privilegiada de la belleza y fragilidad del planeta, una imagen que debe inspirar el deber moral de transmitirlo íntegro a las generaciones futuras.
Emilio Chuvieco llevará la medalla 65 de la corporación.


